Prof. Carmelo José Narváez

La especulación, la inflación, la dolarización inducida y permitida pareciera ser una consecuencia provechosa de la “guerra” para ambas partes en conflicto, con un saldo negativo para quienes como pueblo ven pulverizarse sus modestas aspiraciones.

Venezuela, país imposibilitado de actuar en contra del sistema especulativo que ha venido imponiendo la voracidad mercantil, a sabiendas de la existencia constitucional que tipifica este desorden económico, como ilícito, al igual que el acaparamiento, la usura, la cartelización y cualquier delito conexo, para los cuales se prevén sanciones severas.

La letra de nuestra constitución no existe para comerciante alguno, en tanto que, estos hacen y deshacen lo que les venga en gana, con los productos necesarios en los hogares y mucho menos concurren los preceptos para las autoridades, a propósito que, no mueven un dedo para detener el escandaloso encarecimiento inaccesible que arropa a los venezolanos.

La inflación, en la consulta wiki, es el aumento generalizado y sostenido del nivel de precios existentes en el mercado durante un período de tiempo y la hiperinflación, espiral acelerada fuera de control de la inflación, en una coexistencia, llena de estrés, de tristeza y de una actitud depresiva, que algunos les encantan por sus ansias acumulativas, de goces y vida holgada a pesar del sufrimiento de los demás.

Son diversas las causas de estos males sociales, acotan los expertos, pero razón de peso, las incipientes y desacertadas políticas y por ende la permisología que el alto gobierno venezolano les ofrece a los hambreadores de pueblo. Les permite a los voraces de la economía, incrementar a diario la mercancía nacional e importada, sin que prive otro fundamento que el aumento del famoso dollar today bien aceptado, por el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela NICOLAS MADURO MOROS.

Nuestra nación, el único territorio que da la ventaja de que le marquen el rumbo económico desde el extranjero, me imagino que por la conveniencia particular, individual o grupal por los dólares. No hay otro argumento. Refieren importadores criollos, que desde hace seis meses, desde Brasil, traen mercancía a borbotones, “a costo de un real”, sin incremento alguno, lo que les ha generado inmensas ganancias, por la especulación e inflación permitida por nuestro gobierno, del cual somos críticos solidarios.

Si bien es cierto que estos consentimientos económicos, están favoreciendo el abastecimiento, no es menos cierto que más del 70 por ciento de la población no tiene acceso a estos productos, por sus bajos ingresos (40 mil soberanos mensuales, sueldo mínimo, cesta básica sobrepasa los 2 millones de BS), es decir, para este gran sector, pobres, aún habiendo los artículos necesarios en los anaqueles, en sus hogares lo que hay es escasez, hambre, miseria y pelea diaria por la falta de los alimentos, mientras que industriales, empresarios, comerciantes (quejosos) con la anuencia de funcionarios activos, se están dando la gran vida y a vista de todo público, marcando y exhibiendo la mercancía a precio de dólares.

Amigo Maduro, cabe una reflexión y rectificación profunda, así los peldaños caigan uno a uno, no puede usted seguir sometiendo al pueblo a lo peor, por la comodidad, que en la práctica tiene con la oposición para mantenerse los dos en el poder político y económico. Es duro, pero no queda otra, ante tanto silencio, abuso, burla y angustia ciudadana, a costa de las pedanterías aciagas de los necrófilos de oficios.

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