Doriann Marquez


Aunque la tecnología ha estado relacionada con los eventos que más impacto han generado en la humanidad, existen algunos que realmente no enorgullecen a los involucrados. Un ejemplo de ello está en la relación entre la Alemania nazi y una compañía que desde hace más un siglo ha ocupado un puesto entre las empresas de tecnología líderes en el mundo: IBM. Pese a que en nuestros días se tiene conocimiento sobre grandes compañías relacionadas con el Tercer Reich, el caso de IBM se encuentra estrechamente relacionado con el genocidio judío perpetrado por el régimen de Adolf Hitler.

La automatización de procesos era una realidad que IBM protagonizaba con sus máquinas tabuladoras y precisamente una que se exhibe en el Museo del Holocausto en Washington llamó la atención del historiador y periodista Edwin Black, para profundizar en una investigación que develaría la estrecha relación entre el régimen nazi e IBM en Alemania.

Las tabuladoras Hollerith

Recopilar grandes cantidades de datos y automatizar su procesamiento fueron avances hechos realidad por la máquina tabuladora creada por Herman Hollerith. Ante la necesidad de simplificar las tareas a la hora de realizar censos en los Estados Unidos, Hollerith tuvo el ingenio de idear un método basado en registrar la información sobre cintas de papel, divididas en columnas para cada categoría y que eran agujereadas, como en un método de programación binaria (abierto o cerrado) para ingresar los datos en cuestión. Posteriormente, estas cintas podían ser procesadas o decodificadas por su máquina tabuladora en donde era posible ver la información.

El sistema fue todo un éxito mejorando la velocidad de los censos en Estados Unidos, luego fue mejorada con la capacidad de hacer sumas y el reemplazo de la cinta de papel por tarjetas perforadas hechas de cartulina que además, permitía almacenar más datos.

Pero ¿cómo conecta la máquina de Hollerith con IBM? Ocurre en el año 1911 tras la fusión de su empresa con otras 3 compañías para dar pie a la Computing Tabulating Recording Corporation que en 1924 cambiaría su nombre a International Business Machines Corporation o IBM.

IBM y el Tercer Reich

El negocio de la tabulación de datos fue la punta de lanza de IBM desde 1914 con la contratación de Thomas J. Watson para conducir las riendas de la compañía y para 1933 era la empresa líder en esta rama de la tecnología. La llegada del régimen nazi y sus planes de exterminio racial a gran escala ameritaron la ayuda de un sistema de tabulación para procesar la enorme cantidad de datos que comenzaron a recoger en sus censos y para ello se apoyaron en una empresa llamada Dehomag, filial alemana de IBM.

Es así como desde Nueva York se comenzó a suplir de máquinas tabuladoras a la filial alemana, que destinaba esta tecnología a los servicios del régimen de Hitler. Los datos registrados por el gobierno en sus censos fueron utilizados para ubicar a todos los objetivos que el régimen buscaba eliminar y así, cada persona en los campos de concentración contaba con un lugar en una de las miles de tarjetas perforadas que se procesaban en las tabuladoras de IBM. En general, los datos estadísticos y de planificación del holocausto, fueron agilizados por máquinas Hollerith.

Alemania levanta restricciones bajo ciertas reglas básicas

El gobierno alemán encabezado por Hitler se convirtió en el segundo cliente más importante de IBM, después de los Estados Unidos. La empresa mantuvo grandes esfuerzos para continuar supliendo de tecnología a su filial alemana e incluso, se inauguró una nueva filial en Varsovia llamada Watson Business Machine, durante la ocupación en Polonia. En las invasiones de Holanda y Francia también se ordenaron censos que fueron procesados con las máquinas de IBM, aunque en este último hubo un héroe, probablemente el primer hacker de la historia, que logró sabotear el sistema durante 3 años.

Pese a los macabros usos dados a las máquinas de IBM por el Tercer Reich, la empresa continuaba proporcionando tecnología, incluso, sus esfuerzos fueron premiados en 1937 con la condecoración más importante para un extranjero por parte de la Alemania nazi, la Gran Cruz de la Orden del Águila Alemana, una medalla cargada de simbología nazi con esvásticas y águilas por todos lados.

Consecuencias de estas relaciones

La caída del régimen nazi no supuso problemas para la filial alemana que posteriormente fue rebautizada con el nombre de IBM-Alemania. Sin embargo, las investigaciones de Edwin Black plasmadas en su libro “IBM y El Holocausto” del año 2001, generaron una avalancha de opiniones sobre la empresa y su responsabilidad en el genocidio judío. Algunas opiniones apuntaban a que sin las máquinas de IBM, el holocausto igual hubiese sucedido, sin embargo, la tecnología proporcionada fue un factor clave en la efectividad de los planes.

En el mismo año 2001 la empresa enfrentó una demanda de 5 sobrevivientes del holocausto, aunque luego fue retirada con el propósito de no interferir en los procesos de indemnización adelantados en Alemania, en donde IBM-Alemania haría un gran aporte al fondo creado por el gobierno para este fin.

Aunque el apoyo tecnológico al Tercer Reich es realmente reprobable, el mismo Edwin Black indica  en su libro que IBM se mantuvo suministrando equipos al gobierno nazi por sus deseos de dominar el mercado mundial y no por estar de lado de sus planes de exterminio. IBM no fue la única empresa en prestar su colaboración con el régimen nazi, sin embargo, su presencia fue parte fundamental de la efectividad de sus planes, ubicándose en los delgados límites de los negocios y la moral que generan todo tipo de opiniones.

https://www.tekcrispy.com/2020/06/18/ibm-alemania-nazi/

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