La música es por naturaleza el ingrediente predilecto que ameniza el carnaval. Si de pioneros de la animación es de hablar, Angito fue por siempre el invitado ideal de esta festividad. Para este personaje carnestolendo, “Radio Carúpano siempre fue aliada y consecuente amiga del carnaval”.

Por: Otilio Reimond Rodríguez

Cada vez que se le preguntaba a Angito Bravo, sobre su experiencia en los carnavales de Carúpano, siempre brotan innumerables imágenes de su interior se traducían en lecturas llanas y amenas. Sus recuerdos son tan dorados como las Bodas de Oro que no fueron precisamente en 2014, sino en 2016. Y así comienza la narrativa de este ilustre personaje de origen humilde.

“Con mi grupo musical Guayacán, impuse un género musical inédito hasta el presente. Se trata de una fusión muy particular de maracas con guitarra eléctrica. Mi amistad con José Angrisano, hermano de Humberto, inicia junto con otros carupaneros que buscaban promover una fiesta de carnaval libre de violencia y anarquía, pero rica en cultura y tradiciones populares. En la esquina de la plaza Santa Rosa, existía un bar llamado “El Bambú”, y otro muy cercano conocido como “La Petaca”. Ambos eran puntos de encuentro para los jóvenes de la época, quienes desde la plaza Santa Rosa, bajaban por calle Independencia hasta la plaza Colón, cantando y amenizando el inicio del carnaval”.

Continua diciendo Angito Bravo, que “con la incorporación de Jesús “Chuito” Real al grupo de amigos, un día deciden ir a Radio Carúpano a fin de elevar el entusiasmo del resto de los carupaneros. Recuerdo que rumbo a la radio, venia pensando lo que iba a decir frente a los micrófonos, pero al llegar a la puerta de la emisora se me olvidó todo. Al final, quien dio las declaraciones fue Chuito Real.

La agrupación musical El Siboney se funda a la par del inicio de las fiestas organizadas del carnaval. “Te cuento que en compañía de los músicos recorría la mayoría de las comunidades y sectores de Carúpano durante los meses de enero y febrero de cada año, llevando música y animación a todos, gracias a la contratación de las Juntas Auxiliares Comunitarias de la época”.

El vocalista de la agrupación El Siboney finaliza su narrativa confesando lo siguiente “no te imaginas cuanto disfruté y cuan gratificante fue hacer bailar y reír a las señoritas de mi generación. Muchas de ellas hijas de papá y mamá. Todas muy buenamoza………..

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