«A color o a blanco y negro, las mujeres siempre han sido el atractivo principal de las festividades de carnaval. Por esa razón, Carúpano seguirá siendo cuna de mujeres mágicas, bellas e inolvidables», Teodoro Millán.

Por: Otilio Reimond Rodríguez

Continuando y sin pausa por la maravillosa historia del Carnaval Turístico Internacional de Carúpano, contada por sus protagonistas. En esta entrega, un reconocido fotógrafo fue el encargado de narrar con su testimonio esos pasajes de la historiografía carnestolenda que muy pocos carupaneros conocen. Teodoro Millán Ortega relata que capturan momentos inolvidables que jamás volverán. “Son imágenes irresistibles que descansan fijamente en mi retina y que aún conservo celosamente en mis archivos personales.

Desde la coronación de Luisa Elena Ortiz en el extinto Teatro Rex, conocido por las generaciones actuales, como el Centro Comercial Rex, la primera preocupación de la Junta de Carnaval de 1964 fue “abolir el juego con agua y sustancias nocivas”. En paralelo, ya las comunidades del otro Estado Bermúdez, y cada uno de los sectores del casco central del Carúpano de Ayer, se realizaban verbenas, bingos y cualquier clase de actividades de calle, con la finalidad de recaudar fondos propios a invertir en la confección de las carrozas y las comparsas que saldrían en esa edición del carnaval. Eso significa que “cada calle, barriada o urbanización estaba en la capacidad de realizar sus propia festividad en honor al Rey Momo”.

Las mujeres eran las protagonistas y promotoras de la planificación y organización de los carnavales comunitarios. “Vendían guarapo de papelón, de caña de azúcar, majarete, arroz con coco, jalea de mango, entre otros dulces típicos de la localidad, con el propósito de obtener recursos suficientes que sirvieran de mucho para garantizar seis, siete y ocho meses antes, el éxito del carnaval de la temporada siguiente.

En cambio, los caballeros o padres de familia, organizaban bajo la supervisión y dirección de las mujeres, juegos recreativos y tradicionales como el palo encebado, truco y dominó. Teodoro asegura que “el afán de cada Junta Auxiliar o Comunitaria era participar o obtener el primer lugar y premio mayor en metálico entregado por la Junta de Carnaval.

Recuerda Teodoro que una semana antes del inicio de los carnavales, el pueblo de Carúpano se volcaba hasta el Puerto Marítimo para recibir con aplausos y algarabía, los innumerables grupos musicales y de steelband proveniente de la Isla de Trinidad y Tobago. Dichas agrupaciones y bandas show acostumbraban recorrer a pie la plazoleta del Puerto de Carúpano hasta llegar por todo lo largo y ancho de la calle Independencia con culminación en el sector El mangle.

Las primeras reinas fueron elegidas por el soberano

En la plazoleta del Puerto Marítimo de Carúpano, justo al frente de la Guardia Nacional Bolivariana, el público mayoritariamente elegía a fuerza de aplausos a las reinas de cada año. Las fiestas del carnaval eran tan multitudinarias y exitosas que se propuso trasladar la elección y coronación de las Reinas al estadio “José Francisco Bermúdez”. Fue a mediados de los años 70’ del siglo pasado, aproximadamente 10 años después de la inauguración del coso deportivo de Primero de Mayo, cuando la Junta de Carnaval de la época decidió cambiar el formato de elección y coronación de la soberana del carnaval, con la incorporación de un jurado calificador integrado por artistas invitados del cine y la televisión.

Reinas inolvidables

Catalina Latuff, Bárbara Toevs e Hilda Regnault, fueron para las preferidas y más recordadas de Teodoro Millán. La primera de ellas de ancestros árabes se entrevistó con el presidente de la época, Raúl Leoni. Al mandatario nacional le solicitó la edificación de una obra de impacto social para su pueblo natal, Carúpano. Meses antes de entregar la corona, acompañó al presidente de la República en la inauguración de la avenida Perimetral.

La primera reina del carnaval nacida fuera de nuestras fronteras fue Bárbara Toevs, nacida en Canadá y de padres estadounidenses. Después de su coronación en 1968, regresó a Carúpano para participar en las fiestas de 1969, año que vio coronar a Hilda Regnault. «Confieso estar enamorado de aún de Hilda. Sus ojos eran mágicos como la luna llena». 

Naves surcando los cielos lanzando flores a los espectadores   

Una de las épocas más coloridas e inolvidables de los primeros años del carnaval, fue aquella cuando la Fuerza Aérea Venezolana, surcaba el cielo carupanero y desde lo más alto descendían paracaidistas como ángeles, agregándole un ingrediente superlativo a los cuatro días de fiestas. En otras ocasiones, llegaron a surcar el cielo naves “Camberra”, acompañados de aviones de las aerolíneas Avensa y Aeropostal que en medio del espectáculo realizaban vuelos rasantes por toda la calle Independencia, lanzando flores y caramelos.

El muelle de Carúpano también ofrecía su espectáculo

Competencias de pañeros, regatas y concursos de papagayos o cometas, adornaban las inquietantes aguas de nuestro litoral. Además se entregaban premiaciones a los mejores diseños de papagayos y cometas. En épocas de finales de principios de los años 70’, buques de la marina lanzaban desde el extremo sur del Puerto de Carúpano, bengalas y juegos pirotécnicos, para el disfrute de los presentes.

Al cierre de la entrevista, Teodoro expresó con especial nostalgia que “los años 60, 70 e incluso los 80’, fueron décadas trascendentales e inolvidables que muchos quisieran traerlas al presente, pero que difícilmente podrán disfrutar nuestras generaciones actuales”.  ¿La razón? “Lo mejor ya lo vivimos. Para como están las cosas en Venezuela, la época de oro del Carnaval de Carúpano ya se vivió”.

 

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