Falleció este sábado 11 de enero don Emilio Tatá. La noticia cayó como balde de agua fría a una comunidad que sentía gran respeto por su persona y valoraba en gran medida su trayectoria artística.

Un extracto de lo que fue su vida y obra está contenido en este excelente reportaje que crca de un año atrás le hiciese el Licdo Otilio Rodríguez para elcarupanero.com y que a continuación volvemos a publicar como homenaje a la memoria de tan querido personaje.  !!Descanse en paz, maestro!!!

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Emilio Tatá, Militante del lienzo y el barro

«Carúpano es como una panela de papelón:Por donde lo muerdas, es dulce”

***Tatá cree en la honestidad como herramienta de inclusión social. Sus obras de arte están labradas con el amor que cultivó junto a su amada Gladys. Nada más lo satisface como artista, que la admiración que transfiere un sincero apretón de mano. En su aniversario 92, “ser carupanero no tiene precio”

Texto: Otilio Rodríguez

Con una sonrisa desbordante y amena, dispuesta al diálogo franco y poético, abre la puerta de su regazo, un artista integral, de actitud subversiva ante las adversidades de la vida, dejando entrever en su lenguaje corporal, que la consagración de un ser humano estriba, en la herencia moral que este transmita a su familia. Militante del arte del lienzo y el barro, emerge de su chinchorro, Emilio Tatá Buferi. Traficó por los caños de Ajíes, Gerente de Bancos, Auditor del Fondo Nacional del Cacao, escritor, pintor, escultor, Campeón en Tiro al Blanco y padre excepcional, son algunas de las facetas de Tatá. Testigo del proceso de transformación de un Carúpano provinciano, por otro, bautizado como ciudad, nace el 27 de septiembre de 1925 en San Antonio del Golfo. Sus progenitores, Nassin y Catalina, matrimonio libanes; viajan de Trípoli a comienzos del siglo XX, en busca de tierras fértiles donde sembrar un hogar, y así poder cultivar, una numerosa familia. Emilio, en medio de una lista de 14 hermanos, hereda de su padre, la habilidad y la destreza de labrar con las manos, obras de arte, difíciles de creer. Desde una oreja artificial para un caballo, sillas y armaduras para caballerizas, hasta bustos y pinturas de reconocimiento nacional, forman parte de su repertorio.

Tan dulce como un papelón

A su llegada a Carúpano, se muda a calle Guiria, al pie del Cerro El Calvario. En sus añosmozos, cultiva su habilidad por la pintura, apreciando los trabajos de un inmortal, Leonado Davinci. La caza y La pesca, serian sus deportes favoritos, y la música giraba al compas del tango gardeliano. Cuando estaba a punto de abandonar la adolescencia, conoce su único y eterno amor, la joven Gladys Bertoncini. Una vez convertida su musa en esposa, Emilio inicia la etapa más importante para todo hombre, el rol de ser Padre. Confiesa, que con apenas 19 años de edad, diseña, financia y construye su propia casa, lugar donde crecerían sus cuatro retoños, Nassin, Jesús, Alfredo y “La reina de la casa”, Mireya. Cuenta Emilio Tatá, visiblemente emocionado, que su amor por Carúpano es tal, que no cambiaria esta Tierra de Gracia, por otra, por muy moderna que sea;” Mi padre decía que Carúpano es como una panela de papelón, por donde tú la muerdas es dulce”. Y como en todo cuento vivencial, donde la ficción no tiene cabida ni protagonismo, hace dos años, su musa eterna, partió al cielo de los inmortales musitando al son del Bandoneón, la letra de una canción de Carlos Gardel, titulada “Sus ojos se cerraron”.

A diario, Emilio Tatá, en compañía de sus pinturas, libros y esculturas, reposa como mancha de acero, el recuerdo de su Gladys convertida en cenizas. “Sus ojos se cerraron, y el mundo sigue andando, su boca que era mía ya no me besa mas, se apagaron los ecos de su reír sonoro, y es cruel este silencio que me hace tanto mal. Fue mía la piadosa dulzura de sus manos, que dieron a mis penas, caricias de bondad, y ahora que la evoco, hundido en mi quebranto, las lagrimas trenzadas, se niegan a brotar, y no tengo el consuelo, de poder llorar”, canta con voz quebrantada, Emilio, recordando a su Gladys amada.

Con 17 nietos y 26 bisnietos, y un sin número de amigos y conocidos, que aprecian más que a sus obras de arte, la vida familiar de un carupanero de 89 años de edad, solo resta agregar a este perfil, la petición que el mismo pregona, las veces que participa en las actividades culturales organizadas por la Fundación Ateneo “Luis Mariano Rivera” y el Museo de Carúpano, sobre la creación de una Escuela de Manualidades, donde niñas, niños y adolescente, puedan acudir en forma gratuita, en función de visualizar cualidades, habilidades y destrezas, y convertirlo en nuevos militantes del lienzo y el barro.

Emilio Tatá, tiene una tarea pendiente y próxima a publicar. Con la ayuda del Cronista del Municipio, Ricardo Mata, desea compartir sus memorias y experiencias vividas en su Carúpano dulce. Emilio Autobiográfico, pretende ser el broche dorado a su extraordinaria trayectoria.

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